Literatura

Égloga

Entre el género lírico, existe una rama de la escritura poética que narra en versos historias de amor de los pastores con una forma idealizada, donde la naturaleza, la música y la belleza son elementos significativos para este tipo de narración. Este subgénero se conoce como la égloga, un tipo de composición lírica que nació durante el Imperio Romano y aun forma parte de la literatura clásica de países de Europa como Grecia, Italia, España.

Égloga

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Anagnórisis, cantar de gesta, sátira

¿Qué es la égloga?

La égloga o bucólica (como fue llamada posteriormente) es una composición lirica de tema romántico y pastoril, el cual se expone a través de un monólogo o un diálogo escrito en estrofas de tipo “estancia” compuestas por 30 estrofas de 14 versos. En este tipo de poemas, la naturaleza, el amor idealizado, la música y la belleza juegan un rol principal, ya que son el recursos utilizado por sus narradores (pastores) para ensalzar sus historias de romance.

Historia de la égloga

El origen de las églogas se remonta al siglo IV a. C. durante el Imperio Romano. Uno de los primeros poetas de este subgénero fue Teócrito con su obra “Idilio” (que quiere decir en griego pequeños cantos o poemitas), en la cual presentaba historias pastoriles.

Muchos poetas inspirados por la obra de Teócrito escribieron también églogas, tales como Mosco, Bión de Esmirna, Virgilio, Nemesiano, Calpurnio y Ausonio.

Con el paso del tiempo las églogas dieron paso a la “bucólica” (vocablo que quiere decir canto de pastores), una forma de égloga que representaba personajes reales. Esta idea fue tomada de la Bucólica de Virgilio quien la utilizó para agregar elementos autobiográficos creando pastores imaginarios para referirse a personajes reales de su época.

En el Renacimiento, tomó presencia importante con autores como Giovanni Boccaccio y Jacopo Sannazaro, quienes mezclaron las composiciones escritas en verso con una narración en prosa.

En la literatura del siglo de oro español existen muchos autores reconocidos que escribieron églogas, entre los cuales podemos citar a Lope de Vega, Gracilaso de la Vega, Lucas Fernández, Juan Boscán, Pedro Soto de Rojas, Bernardo de Balbuena, entre otros.

Actualmente la égloga o bucólica, es estudiada como un subgénero lírico que ha prevalecido en la literatura clásica, medieval y renacentista, no solo por su temática (el amor, el ambiente campestre, los diálogos entre pastores), sino también por su formación en versos de siete y once silabas; y su métrica de rima consonante.

Características de la égloga

Entre las características más destacadas de la égloga podemos citar las siguientes:

Métrica de la égloga

La égloga estaban compuestas por 30 estrofas llamadas “Estancias” y cada estrofa tenía catorce versos de once y siete sílabas (endecasílabos y heptasílabos), con una rima consonante.

Su esquema métrico es: ABCABCcddEEFeF.

Sin embargo, es importante mencionar que este tipo de estrofas fue evolucionando con el devenir de este subgénero lírico.

Autores principales de la égloga

Entre los escritores de églogas más destacados podemos citar a:

Ejemplos

A continuación presentaremos dos fragmentos de una égloga escrita por Garcilaso de la Vega, en los que se puede evidenciar elementos de este subgénero como: las estrofas de 14 versos, el tema amoroso, el diálogo entre pastores, el ambiente campestre.

Título: Egloga I

Salicio

“¡Oh más dura que mármol a mis quejas,

y al encendido fuego en que me quemo

más helada que nieve, Galatea!,

estoy muriendo, y aún la vida temo;

témola con razón, pues tú me dejas,

que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.

Vergüenza he que me vea

ninguno en tal estado,

de ti desamparado,

y de mí mismo yo me corro agora.

¿De un alma te desdeñas ser señora,

donde siempre moraste, no pudiendo

de ella salir un hora?

Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. ..“

Nemoroso

«Corrientes aguas, puras, cristalinas,

árboles que os estáis mirando en ellas,

verde prado, de fresca sombra lleno,

aves que aquí sembráis vuestras querellas,

hiedra que por los árboles caminas,

torciendo el paso por su verde seno:

yo me vi tan ajeno

del grave mal que siento,

que de puro contento

con vuestra soledad me recreaba,

donde con dulce sueño reposaba,

o con el pensamiento discurría

por donde no hallaba

sino memorias llenas de alegría.”

Escrito por Valentina Sancler
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