Biografías

Antonio López de Santa Anna

Las carreras políticas por lo general se encuentran llenas de altibajos y en ellas se observan muchas victorias que contrastan con las derrotas. Pero pocos presidentes y gobiernos han tenido tantos altibajos y experiencias como el general Antonio López de Santa Anna quien fue presidente de México en el siglo XIX. Un presidente que logró gobernar el país once veces pero que también fue exiliado casi con la misma frecuencia. Santa Anna es considerado como una de las figuras más importantes del México del siglo XIX y del oeste americano, pero no por las razones correctas. Antonio López de Santa Anna poseía una personalidad magnética y cualidades reales de liderazgo, pero su falta de principios, su orgullo y su amor por la gloria y extravagancia militar, junto con el desprecio y la incompetencia en asuntos civiles, llevaron a México a una serie de desastres dándole una muy mala reputación y llevándolo a la tragedia.

Antonio López de Santa Anna

Información personal

  • Cuándo nació: 21/02/1794
  • Dónde nació: Xalapa-Enríquez, México
  • Cuándo murió: 21/06/1876
  • Dónde murió: Ciudad de México, México

¿Quién fue Antonio López de Santa Anna?

Antonio López de Santa Anna fue un militar mexicano del siglo XIX que tuvo un cargo como presidente en diferentes ocasiones, un dictador del país que se preocupaba más por la gloria y el orgullo que por atender los asuntos civiles de su país.

Qué hizo

Fue conocido como el «héroe de Tampico«, luego de que logró vencer al español Isidro Barradas en su intento por reconquistar México en 1829. La derrota del ejército de España logró que su popularidad aumentara y fue declarado como un héroe. Luchó también en la Guerra de los Pasteles contra Francia en 1838, batalla en la que perdió una pierna. En diciembre de 1822 Santa Anna y el general Guadalupe Victoria lograron firmar el Plan de Casa Mata en el cual se abolía la monarquía mexicana y se convertía a México en una república.

Biografía de Antonio López de Santa Anna

Hijo de un oficial colonial menor, Antonio López de Santa Anna trabajó en el ejército español y ascendió al rango de capitán. En 1821 apoyó a Agustín de Iturbide y la guerra por la independencia de México, pero en 1823 ayudó a derrocar a Iturbide. En 1828 apoyó a Vicente Guerrero para presidente, solo para ayudar a deponerlo más tarde.

Santa Anna ganó prestigio en 1829 en su lucha contra el intento de España de reconquistar México, y fue conocido como el Héroe de Tampico. Este prestigio lo ayudó a obtener la presidencia en 1833 como federalista y opositor de la Iglesia Católica Romana. Permaneció en el poder hasta 1836, cuando viajó a Texas para sofocar una rebelión de los colonos de EE. UU. En ese tiempo, Texas declaró su independencia de México y luego que su ejército derrotara a las fuerzas texanas en El Álamo y Goliad, Santa Anna luego se dirigió hacia el este hasta el río San Jacinto, donde fue derrotado el 21 de abril en la Batalla de San Jacinto y fue capturado por el General Sam Houston.

Después de firmar un tratado público que puso fin a la guerra y un tratado secreto en el que prometió hacer todo lo posible para asegurar que el gobierno mexicano se adhiriera al tratado público, Antonio López de Santa Anna fue enviado a Washington, para una entrevista con el presidente Andrew Jackson, quien lo devolvió a México, donde, mientras tanto, había sido depuesto del poder durante su ausencia.

En 1838, cuando la armada francesa se apoderó de Veracruz, Antonio López de Santa Anna dirigió las fuerzas a Veracruz, solo para disparar contra las naves cuando partían. Ganó prestigio como dictador mientras que el presidente estaba ausente. Dos años más tarde lideró una revuelta y tomó el poder que mantuvo hasta su exilio en 1845.

Actividad militar

Tenía el rango de general y de presidente simultáneamente, títulos que obtuvo en varias ocasiones durante una revoltosa carrera militar que tuvo una duración de cuarenta años. En el año 1810, decidió unirse al ejército colonial español que estaba en manos de Joaquín de Arredondo, quien le enseñó la forma en la que debía tratar con los rebeldes nacionalistas mexicanos.

En 1813, Antonio López de Santa Anna participó activamente en Texas contra la expedición de Gutiérrez-Magee y también estuvo presente en la batalla de Medina. Poco tiempo después se convirtió en segundo teniente en febrero de 1812, y luego en teniente primero antes de finales de ese año. En 1816, fue nombrado como capitán, momento en el que se hicieron campañas para eliminar nativos americanos y para poner orden después de tumultos que habían comenzado.

Gobierno de Antonio López de Santa Anna

Su gobierno inició el 30 de marzo de 1833 cuando llegó a ser presidente de México por primera vez, y nombró a Valentín Gómez Farías como vicepresidente. Desde que inició su gobierno se presentaron una serie de nombramientos y destituciones de presidentes y políticos sin razón justificable alguna pues él se encargaba de cambiarlos cada vez que así lo deseaba.

En 1838, Antonio López de Santa Anna aplacó el intento francés de tomar la ciudad, y por esta razón fue visto como un héroe. En 1841 rechazó la Constitución liberal de 1824 y se autoproclamó presidente de México con poderes dictatoriales.

Intentó implantar una monarquía y no permitía que se diera el levantamiento popular, hasta que fue lograron quitarlo del poder. Durante su administración, más de 100 000 km² de territorio mexicano se vendieron a los Estados Unidos. Fue finalmente derrocado en 1855, y luego se exilió en el Caribe y sólo se le permitió regresar a México en 1874.

Dictadura

El gobierno de Antonio López de Santa Anna se convirtió en una dictadura cuando decidieron crear un gobierno centralista con Antonio como presidente; y fue en este momento que suprimió los derechos y las libertades individuales, e impuso su voluntad personal. Hizo muchas cosas indebidas durante su dictadura como vender territorio mexicano a los Estados Unidos, imponer una serie de impuestos a los vehículos, a las personas e incluso a los perros. Todas estas situaciones generaron el descontento del pueblo hasta que lograron derrocarlo del poder.

Muerte de Antonio López de Santa Anna

En el año 1855 fue destituido del poder y exiliado del país. Pasó sus últimos años viviendo entre Cuba, Estados Unidos y Colombia. Pese a estar enfermo y agotado, siguió escribiendo artículos para buscar la rebelión en contra del régimen de su país, pero nunca fue escuchado. Cuando logró regresar a su país, México, Antonio López de Santa Anna tenía 80 años. Murió el jueves 21 de junio del año 1876, en Ciudad de México y su lápida se encuentra en el Panteón Civil del Tepeyac, de la Villa de Guadalupe-Hidalgo, en la Ciudad de México.

Importancia

Es difícil encontrar una significante importancia de Antonio López de Santa Anna pues fue visto en su país como un traidor a la patria. A pesar de haber participado en importantes batallas sigue siendo uno de los personajes más controvertidos y polémicos de la historia de México. Su actuar dentro del campo de la política siempre es considerada como oportunista. Santa Anna siempre será recordado por la derrota de México en la guerra contra los Estados Unidos y por haber vendido la mitad del territorio nacional al firmar los Tratados de Guadalupe. Será recordado en su país como un símbolo de la corrupción, del oportunismo y de la cobardía que caracterizó la política nacional mexicana durante la primera mitad del siglo XIX.

Frases de Antonio López de Santa Anna

Algunas de sus frases más reconocidas fueron las siguientes:

Escrito por Gabriela Briceño V.
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