Literatura

Ovidio

La influencia de la literatura de Ovidio fue formidable en la Edad Media, tanto entre poetas y trovadores como en el mundo académico. Cuando Francia desplegó la noción del amor cortés, su influjo se dejó ver con fuerza en el libro “Román de la Rose”, que presentaba esta filosofía.

Ovidio Quién fue, biografía, vida, obra, frases, estilo, características

Información personal

  • Cuándo nació: 20/03/43 a.C.
  • Dónde nació: Sulmona, Italia
  • Cuándo murió: año 17 d.C.
  • Dónde murió: Constanza, Rumanía

¿Quién fue Ovidio?

Publio Ovidio Nasón, más reconocido como Ovidio, fue un poeta nacido en Roma. De mucho ingenio, agudeza y erudición, fue considerado, al lado de Horacio y Virgilio, uno de los máximos representantes de la literatura tradicional latina. Su obra ha sido inspiración en la literatura y está centrada en el amor y el arte del coqueteo.

Biografía

Publio Ovidio Nasón nació en el año 43 A.C. en Sulmona, un pueblito cercano a Roma. Hijo de un caballero, título de la antigua nobleza romana, acudió a Roma para estudiar retórica con los oradores Aurelio Fusco y Porcio Latrón. También desempeñó varias magistraturas menores, entre ellas el cargo de tribuno de la plebe, por lo que pasó casi toda su vida en Roma.

Estudió leyes en la época del emperador Augusto, y vivió un tiempo en Grecia, donde adquirió buena parte de sus conocimientos en esa materia. La muerte de su hermano, a la edad de 20 años, lo afectó mucho y es una de las causas por las que renunció a la política, mundo en el que también se desenvolvió por unos años.

Contrajo nupcias en tres ocasiones, tuvo varios hijos, y buena parte de su poesía era ofrecida a Corina, una mujer desconocida que se presume fue uno de sus grandes amores. En Roma se movió en el círculo del propio emperador Augusto.Vivió en una sociedad frívola y sus poemas lo convirtieron en cronista de dicha sociedad, describiendo amores mundanos, hasta caer en desgracia con el emperador, quien lo desterró a Tomis, cerca del Mar Negro.

Muerte

En el año 8 d. C., por mandato del emperador Augusto, Ovidio es desterrado de Italia, a la actual Constanza, en Rumanía. Una tierra de clima duro, gente inculta y sin los refinamientos de la metrópolis. Allí escribió sus obras más tristes, elegías en las que lamentaba su situación y solicitaba el perdón.

Aun así, su familia y sus bienes fueron respetados, circunstancias que no solían ser frecuentes en la época. La alteración que la condena produjo en el poeta, que entonces contaba con 51 años, fue demoledora. Realmente, de los tres grandes autores romanos que tuvieron que asumir el exilio: Cicerón, Séneca y Ovidio; él fue quien más sufrió.

Hoy se desconoce con precisión las razones que indujeron la ira del emperador y originaron este destierro, pero sí se supo que Ovidio nunca llegó a obtener el perdón de Augusto. Murió en el destierro en Tomis en el año 17 d. C., añorando la vida de Roma y el ambiente literario del que se veía privado.

Vida personal

La vida de Publio Ovidio Nasón transcurrió a caballo. Desde joven fue instruido para alcanzar una carrera política, brillando en el arte de la retórica, sin embargo su verdadera aptitud era sustancialmente poética, por lo que fue a esta actividad a la cual dedicó su tiempo.

Al heredar los bienes de su padre, se marcha a Atenas para perfeccionar sus estudios y viaja por Asia visitando Sicilia. A los treinta años de edad, Ovidio ya se había casado tres veces y separado dos. Le son atribuidas numerosas amantes. Detalles de estos romances se descubren en Amores, sucesión de poemas que expresan las diversas etapas por las que transitaron sus relaciones.

Su vida privada fue la de un personaje de letras, libre de preocupaciones, adinerado y de cierto modo disoluto. En Roma, donde habitó hasta que cumplió los cincuenta años de edad, estuvo relacionado con la sociedad más distinguida de la ciudad, comprendido el propio Emperador Augusto.

Estilo

La arenga o ovidiana se despliega según ordenamientos retóricos, dando a un libro la continuidad temática, descansada en mitos. Destaca el empleo de elementos de conexión entre un mito y otro, ya sean temáticos, genealógicos o anecdóticos. Son habituales las comparaciones con la épica, al igual que avances y referencias al presente.

Hace uso de un tipo de ironía trágica, alimentada en el desconocimiento del héroe o heroína sobre su futuro. Desarrolla una profundidad psíquica en personajes e igualmente en la representación figurada de lugares, que personifican el ser del habitante.

Ovidio emplea un vocabulario abundante en neologismos, con una apariencia natural y desenfadada. En la métrica consigue el dominio del hexámetro y el dístico elegíaco. El discurso es, a menudo, suspendido por paréntesis, que esgrime para manifestar la desconfianza del poeta en la autenticidad de la fuente. Maneja perfectamente, pero sin abusar, los tiempos de los verbos y el orden sintáctico de las frases.

Logra franquear un enfoque saturado que va del pathos dramático al sarcasmo, valiéndose para ello de oposiciones. Ovidio busca la inspiración en la divinidad adecuada al tema que trabaja, es así que para su obra Amores usa a Venus, y en Metamorfosis acude a las Musas. En el exilio, la Musa es la consoladora del poeta triste.

Se esfuerza por presentar cada tema en su todo, efectuando relaciones universales, bien sean mitológicas, festivas, de espíritu femenil o de métodos de seducción, perseverando en situaciones parecidas a la manual total de la literatura homérica. Un argumento en el cual redunda consecutivamente es la separación de la persona de su ambiente.

Características

Las más importantes características observadas en su obra son la invocación a las musas, una enunciación sensata del tema, la intervención de un gran número de protagonistas, profusión de diálogos en un excelente lenguaje, así como la presencia de una belleza descriptiva, dramatismo y reflexión.

Exceptuando Metamorfosis y Haliéutica, obras escritas en hexámetro dactílico, su poesía la componen pares de elegíacos, una clase de poesía que consiguió con Ovidio una gran perfección formal.

Personalidad

Ovidio era un espíritu libre. Su posición, económicamente independiente, le permitía no sentirse vinculado a nadie. Evitó adscripción a círculos literarios, sistemas filosóficos o programas educativos. Era arriesgado, decidido y obstinado, pretendía vivir su vida al máximo, sin encadenarse a relaciones u obligaciones. Su ideal era poder gozar de su juventud sin compromisos que se lo impidieran

Es el bardo elegiaco que se exoneraba a sí mismo de todo error, afirmaba que sus versos nada tenían que ver con su vida. El ciclo de sus obras era expresión de la evolución de su mundo espiritual, apoyando el avance de su poesía en la lógica del objeto.

Reconocimientos

Por su gran habilidad al componer poesía, Ovidio ganó enorme éxito, reconocimiento social y una situación económica holgada. Con el tiempo se le otorgó una inmortalidad que poeta alguno haya logrado imaginar, al representar a varios poetas a la vez: Poeta del amor, de las metamorfosis y del exilio. Antes de morir fue distinguido con el título de ciudadano de honor de la ciudad de Tomis.

Obras

Sus obras de mayor éxito son El arte de amar y Metamorfosis, sin embargo no menos importantes son:Amores, Fastos, Heroidas, Texto en latín, y otras.

Frases

Su obra literaria fue muy prolífera y destacan varias frases que se han conservado en el tiempo, como:

Ovidio en la cultura popular

La obra y la vida de Ovidio han sido una luz de inspiración y de gran influencia en los dramaturgos de todas las artes y escritos de todo género literario. Su capacidad narrativa, ingenio, inteligencia y alegría le aseguraron una gran popularidad, en su tiempo hasta la actualidad.

Hoy, dos milenios después de su muerte, es leído y respetado. De igual forma sus poemas y obras siguen siendo objeto de estudio. Son ejemplo de autores en los cuales se nota su influjo: Juan Ruiz, Geoffrey Chaucer y Giovanni Boccacio.

Curiosidades

Los deseos del padre de Ovidio era que se dedicara al derecho. Por ello lo envió a Roma a realizar estudios sobre retórica. Sin embargo, su sensibilidad nata hacía la poesía menoscababa la declamación prosaica que se requería en un foro. Esto le merecía reproches de su padre, al ver que los estudios no daban provecho, esgrimía que el mismo Homero falleció en la indigencia.

Ovidio, intentando justificarse, involuntariamente le respondía en verso:

Parce mihi, nunquam versificabo, pater!

¡Perdóname, padre!, puedo jurar que nunca volveré a versificar.​

Si bien se esforzaba por redactar en prosa para complacerlo, las frases le llegaban con ritmo y armonía de poema, resultando en verso todo lo que pretendía escribir.

Escrito por Laura Isabel Castro Del Valle
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