Literatura

Etopeya

En el mundo de la escritura existen figuras retóricas que nos permiten conocer de manera especial el pensamiento y las ideas de los personajes que se presentan en un texto. Una de éstas es la etopeya. La etopeya nos permite conocer el mundo interior y los rasgos psicológicos y morales de los personajes de un texto a través de la descripción de su forma de pensar y actuar. Este tipo de descripciones nos permite conocer más a fondo a los personajes y en algunos casos, identificarnos con sus sentimientos y su forma de actuar. Esta figura suele manifestarse a través del dialogo o el monólogo. Originalmente, fue utilizada por los griegos para describir los rasgos morales y éticos de los personajes pero luego se fueron incluyendo otras características de la personalidad.

Etopeya

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¿Qué es la etopeya?

La etopeya es una figura retórica de pensamiento utilizada en la literatura para describir los rasgos que caracterizan psicológicamente y moralmente a una persona, así como sus virtudes o vicios, sus costumbres, su carácter, entre otros. Suele hacerse presente a través del dialogo o el monólogo. En los textos narrativos o discursivos la etopeya cumple con la función de presentar los personajes, aportando información de su mundo interior. Esta descripción nos permite comprender mejor la forma de actuar de los personajes y en algunos casos, generar empatía o rechazo hacia ellos.

Origen de la etopeya

La palabra etopeya proviene del griego Ethopoeia y está conformada por palabras griegas. Ethos quiere decir costumbres, Poiein quiere decir describir o crear, elemento que hace referencia a las cualidades o a las acciones. En este sentido, la etopeya es la descripción de las cualidades morales o costumbres de un personaje.

Características de la etopeya

Entre las características más destacadas de la etopeya, podemos mencionar las siguientes:

Ejemplos

A continuación se presentarán varios ejemplos que presentan el uso de la etopeya como figura retórica del pensamiento.

Ejemplo 1: La etopeya en la literatura

“Como todos los niños, el Principito era muy ingenuo, imaginativo, feliz y muchas veces distraído. El venía del planeta B-612, este era un asteroide que se encontraba muy lejos de la tierra.”

El principito de Antoine de Saint Exupéry

En esta obra, se puede observar cómo se hace uso de la etopeya para describir el personaje principal (el principito) con las actitudes de un niño, sin hacer referencia a sus características físicas.

Ejemplo 2: La etopeya en una canción

Era una mujer sencilla, una mujer tranquila,
una mujer como otras…
pero con un alma grande,
con un gran amor en el corazón….
o tal vez sería por eso que mi Dios bendito
la escogió entre tantas
para ser la elegida, ser la preferida en su decisión.

Era una mujer sencilla

Esta canción popular hace uso de la etopeya para hablar caracterizar a una mujer desde su forma de ser y comportarse.

Ejemplo 3: La etopeya en un poema

Tengo miedo de verte

necesidad de verte

esperanza de verte

desazones de verte

tengo ganas de hallarte

preocupación de hallarte

certidumbre de hallarte

pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte

alegría de oírte

buena suerte de oírte

y temores de oírte

o sea

resumiendo

estoy jodido

y radiante

quizá más lo primero

que lo segundo

y también

viceversa.

Viceversa de Mario Benedetti

 

En este poema, la etopeya es un recurso utilizado por el poeta para describir las emociones y sensaciones que se mueven en su mundo interior.

Ejemplo 4: La etopeya en un texto descriptivo

La madre de ella era una mujer vulgar, de cortas luces y de instintos groseros. Adoraba a su hija, pero continuamente y con honda amargura se lamentaba de los sacrificios que por ella hacía, de las privaciones que sufría y de la desconsolada vejez y triste muerte que iba a tener en medio de tanta pobreza. Tenía, además, un hijo mayor que Pepita, que había sido gran calavera en el lugar, jugador y pendenciero, a quien después de muchos disgustos había logrado colocar en la Habana en un empleíllo de mala muerte, viéndose así libre de él y con el charco de por medio. Sin embargo, a los pocos años de estar en la Habana el muchacho, su mala conducta hizo que le dejaran cesante, y asaetaba a cartas a su madre pidiéndole dinero. La madre, que apenas tenía para sí y para Pepita, se desesperaba, rabiaba, maldecía de sí y de su destino con paciencia poco evangélica, y cifraba toda su esperanza en una buena colocación para su hija que la sacase de apuros.

Pepita Jiménez de Juan Valera

En este fragmento de la obra Pepita Jiménez, se puede apreciar cómo se hace y uso de la etopeya para describir los rasgos morales y psicológicos de la madre de Pepita.

Escrito por Valentina Sancler
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