Origen
Miles de años antes de Cristo, el hombre buscó la manera de orientar sus acciones adivinando el clima por diversos métodos. La mayoría basados en la observación de los astros, del cosmos y el tiempo. Se cree que las cabañuelas se iniciaron en Babilonia. Otras culturas aborígenes también se lanzaron a la adivinación del clima, entre ellas destacan los mayas. Su calendario, que poseía 20 días y 18 meses era tomado como base y el mes de enero el punto de partida. En España, se cree que la tradición llegó a manos de los judíos. La práctica se originaría de una festividad denominada “los tabernáculos”. En ella se celebraba la caminata de sus antepasados por el desierto durante la búsqueda de la “tierra prometida”. En aquel recorrido de 40 años, se realizaron rituales para conocer lo que les deparaba el clima y estos se convirtieron en un legado.
Para qué sirven las cabañuelas
Contar con un informe a largo plazo (un año) sobre cómo se comportará el tiempo climatológico tiene un rol fundamental en la agricultura. Aunque no siempre son precisas, e incluso varían según el pronosticador que la efectúe, dan una idea a los campesinos sobre cuándo será el momento oportuno de realizar labores en la tierra. Los cultivos dependen de contar con condiciones específicas para su siembra y posterior recolección. Si ya tienen datos sobre las lluvias, sequías o fenómenos meteorológicos que les deparan, pueden hacer una planificación oportuna. La ciencia meteorológica no avala este mecanismo, pues señalan que no es posible “adivinar” y mucho menos por un año completo.
Cómo funcionan
No todo el mundo realiza cabañuelas, generalmente las ejecutan personas con amplia experiencia en el campo y que han mantenido una tradición familiar. A ellos se les llama “cabañuelistas”. No necesariamente son personas dedicadas por completo a la agricultora. Hay docentes y catedráticos que creen en este sistema y han desarrollado una observación “metódica” para realizar las predicciones. Básicamente consisten en tomar 12 días del mes (enero o febrero) vigilar de cerca la temperatura, humedad, lluvias, nubosidad, vientos, sequía, etc., de cada día y asignar cada uno de ellos a los meses del año. Es un procedimiento complejo, pues además se hace otra evaluación en retrospectiva y también se toman en cuenta algunas horas. De allí la importancia de vaticinador, de sus anotaciones, memoria y detalle que emplee en el sistema.
Cabañuelas de enero
Es el tipo más practicado. Quien realiza la predicción tendrá que realizar cinco pasos:
- El primer paso será analizar los primeros 12 días de enero. Cada día nos dirá cómo se comportará el clima en los 12 meses. Por ejemplo, si el día 2 hubo mucha lluvia, se dirá que febrero (mes 2) será lluvioso. Si el día 6 estuvo seco y soleado, en junio habrá sequía (mes 6).
- La segunda medición se tomará del 13 al 25 de enero. Se realizará el mismo proceso evaluativo anterior, pero la asignación de los meses y días se hará a la inversa. El día 25 será diciembre y el 13 será enero. Se le dicen “cabañuelas de vuelta”.
- El tercer paso se vuelve a analizar el tiempo, pero se toman los días del 25 al 30 de enero. Cada día representará dos meses. Por ejemplo, el 26 serán marzo y abril, mientras que el 30 serán noviembre y diciembre.
- La última evaluación tomará el 31 de enero y lo segmentará en dos horas. Cada intervalo le toca a un mes del año y de forma descendente. Por ejemplo, de 12 a 2 es diciembre y de 4 a 6 octubre.
- Finalmente, una ver que se recolecte toda la información, el experto realizará un promedio sobre los tipos de climas obtenidos en cada parte, para llegar a una sola conclusión.
Cabañuelas de agosto
El mes de agosto también es tomado en algunos pueblos, especialmente en España, para realizar las mediciones. Incluso muchos toman ambos vaticinios (enero y agosto). La forma de evaluación y toma de datos es la misma que se ejecuta en el primer mes del año. Los resultados definirán el clima del año siguiente.
Otra metodología
Otra manera de adivinación climática mucho más rudimentaria, por así decirlo, es a través del uso de sal. Para ello se toman 12 trozos de papel del mismo tamaño y en cada uno se apunta con un lápiz cada mes del año. Se colocan en recipientes separados y encima se le añaden puñados de sal en forma esférica. Se observan durante los primeros 12 días del mes de enero. En los papeles donde la sal se humedezca habrá precipitaciones y en los que no, habrá sequía.
¿Qué dice la ciencia?
La ciencia es tajante al respecto: las cabañuelas no tienen sentido. Se tratan de una costumbre sin bases técnicas científicas. Lo primordial parte de que un mes no es igual a otro y mucho menos establece condiciones similares para todo un año. Meteorólogos expresan que puede ser posible que se acierte el tiempo en periodos muy cortos, gracias a la experiencia de observación y la sabiduría popular, pero que resulta inverosímil ir más allá. El gremio las cataloga como “pseudociencia”.
Argumentos científicos
- Un pronóstico efectivo no se puede realizar tomando un sitio y día determinado, pues el tiempo no se desarrolla de forma individual de un lugar a otro. Por ejemplo, si un vendaval se creó a una distancia de varios kilómetros esta podrá llegar hasta el área y cambiar intempestivamente una mañana soleada por precipitaciones en un periodo muy corto. El sistema atmosférico es anárquico. Un fenómeno que ocurre en una zona remota, puede tener un efecto mayor en el lugar pautado para la predicción.
- Los días que se utilizan para medir son arbitrarios. Incluso no hay bases que sustenten que la Luna influye en la meteorología. Su influjo es nimio. El ciclo lunar solo es notable en las mareas. Lo que si influye son los ciclos estacionarios del año.
Importancia
La importancia de las cabañuelas solo se la otorgan quienes creen en sus vaticinios. Su valía está más ligada a mantener el folclor y las costumbres de los pueblos. Conservar las enseñanzas de sus antepasados. Es por ello que utilizarlas es cada vez menos frecuente. Los centros meteorológicos no las toman en cuenta.
Predicciones 2020
Cabañuelas realizadas en España señalaron que el mes de enero sería frío, con presencia de nieve y lluvias constantes. Similar panorama tendrían las primeras semanas de febrero. Sin embargo habrá buenas precipitaciones para los campos, a pesar de las heladas. En marzo se suavizaría la frialdad, aunque continuarán las nevadas lloviznas. En abril las precipitaciones serán dispersas, con algunos días de calor, aunque la inestabilidad será la constante. Los primeros 15 días de mayo serán lluviosos y fríos. Luego aumentará la temperatura a fin de mes. Junio tendrán temperaturas más bajas de lo normal y vendrán con lluvias. Sin embargo, se espera que llegue una ola de calor a partir del 23. Julio se dividirá entre precipitaciones y calor veraniego. Un calor húmedo se sentirá en Agosto, el cual terminará con grandes tormentas aunque por poco tiempo. Septiembre tendrá un comienzo frío y con probable granizo. Sin embargo, después del 21 llegará el buen tiempo con días soleados hasta octubre. Noviembre y diciembre tendrán un clima similar, caracterizado por bajas temperaturas y aguaceros.
Otras creencias curiosas que predicen el clima
- Para muchas culturas es indicio de precipitaciones cuando aparecen hormigas aladas, si los animales sufren calambres, al bañarse los palomos o cuando un gato lava su rostro.
- Se dice que el tiempo cambiará drásticamente si un gallo canta de día, si se tranquilizan los animales, si los gatos comienzan a saltar (habrá una ventolera).
- Cuando las personas sienten molestias en heridas antiguas o cicatrices (picor o dolor) habrá más frío o calor.





