Según John Wesley, el sacerdote anglicano que comenzó el movimiento metodista, un metodista es una persona que es redimida por la gracia a través de la fe en Jesucristo, llena del amor de Dios por el poder del Espíritu Santo, y es alguien que ama al Señor Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerza.
Características del metodismo
Las principales características propias del metodismo son las siguientes:
- Fue liderado por un grupo de jóvenes que pertenecían a un grupo llamado “Club Santo” que tuvo su origen en la universidad de Oxford.
- El propósito era aumentar la espiritualidad de sus miembros y el ocuparse de los más pobres y necesitados.
- La experiencia de conversión de los hermanos Wesley y de George Whitefield junto al “Club Santo” los hizo liderar uno de los movimientos de renovación espiritual más importantes que perdura en el seno del cristianismo.
- Aproximadamente del 90% de los Metodistas del mundo se encuentran en África, América del norte y Asia.
- Se considera como una combinación del cristianismo del Nuevo Testamento, la Reforma Protestante y la influencia de Wesley.
- El metodismo empezó en Inglaterra como un movimiento dentro de la Iglesia Protestante.
- Creen en las Sagradas Escrituras como la Palabra que ha sido inspirada de Dios en la que se da una revelación progresiva de Dios.
- Para ellos, Dios es la Primera Causa de todo, es el Creador y también es el Padre.
- Creen que Cristo es el unigénito Hijo del Padre celestial.
- Creen en los juicios después de la muerte, que el bien será castigado o premiado y que el cielo es la mente y el espíritu.
- También creen en el infierno como una forma de ausencia del compañerismo.
- No comparten la idea de orar a los santos, ni tampoco creen en el purgatorio.
- Tienen únicamente dos sacramentos, el bautismo y la cena del Señor. Ven el bautismo únicamente como una señal de regeneración.
- Los niños cuando llegan a la edad adulta pueden volver a bautizarse y aceptan válido el bautismo de la iglesia católica romana.
- Creen que las personas pueden acudir de forma directa a Dios y confesarle los pecados, lo que les da poder para luchar contra ellos.
- Insisten en el amor y el servicio al prójimo y que la salvación se da por medio de la fe y la gracia de Dios.
Historia del metodismo
Los hermanos Juan y Carlos Wesley son los fundadores del movimiento religioso conocido como el metodismo. Ellos eran miembros de la iglesia Anglicana en Inglaterra. De manera que el metodismo se originó en Inglaterra como un movimiento dentro de la Iglesia Protestante y no como una nueva denominación religiosa.
El metodismo estuvo caracterizado por tres fases o énfasis sobresalientes: la santidad de vida, la abundancia de gozo en el corazón y el contagioso fuego evangelizador por lo que el metodismo representó un importante avivamiento espiritual dentro de las filas del anglicanismo.
Defendían una vida metódica que debía de ser gobernada por medio de reglas y principios, y por esta razón los demás les llamaron metodistas, nombre con el que son conocidos en el mundo actual. Para los metodistas hay tres libros de suma importancia: la Biblia, el Himnario, con los himnos escritos y compuestos por Juan y Carlos Wesley; y el Libro de Disciplina, en el que se encuentran los diferentes pactos acordados por los creyentes adheridos a este movimiento.
Fundadores
El movimiento metodista tiene sus orígenes en Inglaterra, y sus fundadores son considerados como un grupo de cristianos encabezados por John Wesley, su hermano más joven Charles Wesley ayudados por George Whitefield intentaban encontrar la forma de renovar la Iglesia que había en Inglaterra en el siglo XVIII, por medio de un estudio focalizado en la Biblia, un acercamiento metódico a las Escrituras y la relación e impacto que estos aspectos tenían con la vida cotidiana de los creyentes.
Importancia del metodismo
La importancia del metodismo es que nos ha dejado enseñanzas importantes tales como la universalidad del pecado, la salvación gratuita para todos, el testimonio del espíritu y el llamado a la perfección cristiana. Es importante también porque ha dejado de lado conversión radical, dándole importancia al testimonio del espíritu, el momento de la entera santificación y la urgencia escatológica de la salvación.





