Periostio

El periostio es la capa que envuelve al hueso, interviene en su formación y conexión con otras estructuras del cuerpo. Está compuesto por células fibroblastos y osteogénicas. En él están los vasos sanguíneos que irrumpen en el hueso y lo nutren, favoreciendo su desarrollo y regeneración.

Características del periostio

Es una envoltura delgada, su grosor varía entre los 0,07 y 0,15 mm, haciéndose más ancho hacia las extremidades del hueso. El volumen del periostio disminuye en las personas adultas.

La lámina de tejido conectivo, color rosa pálido, contiene terminaciones nerviosas que la hacen susceptible a la recepción de estímulos, generalmente mecánicos, que causan reacciones, irritación o dolor. De allí que el periostio esté relacionado con el desarrollo de algunas enfermedades inflamatorias y tumores.

Crece por igual en hembras y varones durante los primeros años de vida. En la pubertad, la acción reguladora de las hormonas sexuales hace que se desarrolle diferencialmente en los varones, donde el periostio favorece un mayor crecimiento y grosor de la estructura ósea.

Composición

El periostio es de tejido conectivo, resistente y de carácter fibroso; se une al hueso a través de las fibras de colágeno o fibras de Sharpey contenidas en su capa interna, éstas irrumpen en la superficie ósea y se adhieren a canales específicos. Mientras que, la capa externa del periostio sirve de sustentáculo a la aponeurosis, lámina membranosa que recubre los músculos.

La estructura consta de dos capas, externa e interna. La capa externa del periostio está constituida por células fibroblastos, que sintetizan las fibras y mantienen el flujo de sustancias intercelulares, ingrediente principal de los tejidos conjuntivos; también contiene fibras de colágeno, vasos linfáticos, vasos sanguíneos y terminales nerviosas.

La interna o de recambio, es la capa que está unida al hueso, la forman vasos sanguíneos y células osteogénicas o osteoprogenitoras, también llamadas células madre del hueso, por su capacidad de convertirse en osteoblastos y condroblastos, según las condiciones del medio. Ambos tipos de células partícipes en la producción del tejido óseo y las matrices necesarias para el crecimiento y recomposición del hueso.

Función del periostio

El periostio participa en el desarrollo y crecimiento de los huesos desde la primera etapa de vida del ser humano. Es el responsable de irrigar sangre -carga de nutrientes y oxígeno- al tejido del hueso, haciéndolo crecer en longitud, grosor y resistencia. Cuando el hueso alcanza su extensión máxima, independiente de su forma y función, el periostio continúa alimentándolo, garantizando que se haga cada vez más robusto.

La capa que cubre el hueso es además un agente de recomposición, las células osteogénicas que la componen se convierten en osteoblastos o condroblastos capaces de regenerar el tejido vivo del hueso, repararlo en caso de fracturas y otras lesiones.

El periostio no sólo recubre y alimenta al hueso, también lo interrelaciona con el resto del cuerpo, a través del sistema nervioso. Lo mantiene adherido a músculos y tejidos blandos.

La explicación de su multifunción está en la variedad de células que integran el tejido conectivo: adiposas, sinoviales, endoteliales, musculares, perineurales, productoras de fibras y otras sustancias, todas impulsan la transmisión de materia y energía para la constitución de la estructura ósea y su función en el cuerpo humano.

Ubicación

El periostio recubre todos los huesos, menos los sesamoideos, que conforman las articulaciones. Cubre incluso la superficie externa del cráneo, allí se conoce como pericráneo.

La periostina, una de las proteínas que lo componen se origina en el locus genético, es codificada por el gen POSTN, factor específico de osteoblastos.

Importancia

A partir del periostio se forma el hueso y la corteza cerebral, ésta capa es la responsable de suministrar a través de los vasos sanguíneos la materia y energía para la constitución de su tejido en diámetro, tamaño y resistencia. Los huesos son tan necesarios en el cuerpo, como el corazón y el cerebro.

Es importante en todas las etapas de la vida, pues en las primeras contribuye a la formación y desarrollo del hueso, y en las posteriores a su fortificación. Permite también la regeneración de las células en caso de lesiones o fracturas, esa activación del periostio evita en ocasiones la intervención quirúrgica.

En el periostio se encuentran además tendones y ligamentos, que sirven de soporte a los tejidos blandos y la mayoría de los músculos esqueléticos.

En la medicina, se ha experimentado el injerto de periostio para tratar algunas dolencias de los huesos. Intervención que se hace previo cultivo y mejoramiento de sus componentes, aunque no siempre los resultados han sido los esperados, el crecimiento de los huesos es un proceso complejo.

Enfermedades asociadas al periostio

En la aparición de enfermedades asociadas al periostio influyen muchos factores, desde la genética y el suministro de nutrientes -que inciden en la fortaleza o no del hueso-, hasta la actividad hormonal y la manera en la se mueve el cuerpo. Las más nombradas son:

  • Periostitis: El periostio es una estructura sensible, se puede ver alterada por el estrés del hueso, producto del ejercicio prolongado o uso intempestivo de la fuerza; también por infecciones del tracto urinario o derivadas de enfermedades autoinmunes. Tanto el estrés del hueso como las infecciones producen inflación crónica y algunas veces aguda.

La inflamación del periostio se conoce como periostitis y debe ser atendida apenas aparezcan sus primeros síntomas: dolor, irritación, tensión a lo largo del periostio o calambres. En su estado agudo puede causar la muerte del tejido afectado.

Los atletas son las personas más propensas a sufrir este tipo de inflamación, por el desarrollo de deportes de alto impacto.

  • Sarcoma de Ewing perióstico: Es un tumor cancerígeno que se desarrolla en el tejido conjuntivo, afecta las células funcionales del periostio, y más allá se apodera de la médula o parte interna del hueso. Es poco frecuente en los adultos, se halla más en adolescentes y adultos mayores. Sus síntomas pueden tardar tiempo en aparecer o expresarse a causa de traumatismos o sobrecarga osteomuscular. Más, cuando el sarcoma es detectado –en buena parte de las personas- ya se encuentra diseminado, por lo que se envía a tratamiento con radioterapias, quimioterapias o cirugía para su extirpación.
  • Condroma periostal: El condroma periostal es uno de los tumores primarios más asiduos, produce el recrecimiento del tejido cartilaginoso, afectando la función del periostio. El tumor benigno aparece principalmente en el tercio distal de los huesos húmero y fémur, con menos frecuencia en huesos de la mano o pie. No es agresivo, no se extiende a otras zonas del cuerpo, y rara vez presenta síntomas: dolor o alta sensibilidad en el área afectada. Es de difícil diagnóstico. Puede ser tratado y/o extraído en cirugía.
  • Enfermedad de Caffey: La enfermedad de Caffey se caracteriza por el recrecimiento de los huesos, deforma la mandíbula, clavícula y extremidades superiores e inferiores. Se desarrolla en bebés, cuando están en crecimiento todas las partes del cuerpo. La anomalía puede causar que algunos huesos crezcan el doble o triple de su tamaño, apuñándolos con otros, haciendo que se unan entre sí y se muten irremediablemente. La enfermedad de Caffey es hereditaria, puede o no desarrollarse en el organismo, y desaparece sola, antes de los dos años de vida de la persona. Aunque en algunos casos se presentan episodios posteriores.