Definición
Las glándulas sudoríparas son un cumulo de células de forma tubular, larga y delgada, que se localizan en toda la extensión de la dermis, estas se encuentran cerradas por todos sus extremos inferiores y se consideran glándulas exocrinas que producen y secretan sustancias sobre la superficie epitelial por medio de cualquier tipo de conducto. Estas son la primera capa de inmunología que posee la anatomía humana, ya que protege al sujeto de las temperaturas.
Características de las glándulas sudoríparas
Estas glándulas poseen una infinidad de características las cuales ayudan a su estudio y diferenciación. Aunque estas características pueden ser varias, son bastante simples de entender y estudiar. Estas son:
- Forman parte de las glándulas exocrinas, por lo cual conforman al gran grupo de glándulas del sistema exocrino.
- Están situadas en la dermis reticular y en la hipodermis.
- Delgados y extensos tubos cerrados por el extremo inferior donde se agrupan colisionando unos con otros, obteniendo la forma de un ovillo.
- Tienen contacto directo con el exterior de la piel.
- La secreción es usualmente salada y su textura y acidez son parecidas a la de la orina.
- En conjunto con las glándulas sebáceas, los folículos pilosos y las uñas forman lo que se denomina anexos cutáneos.
- Se encargan del metabolismo.
- Gracias a ellas los pliegues del cuerpo luego de un tiempo determinando poseen mal olor.
- Su función principal es proteger al sujeto de las temperaturas, a esto se le denomina termorregulación y lo ocasiona el sudor.
- Otra de sus funciones es desechar todo aquello que el cuerpo no necesita.
Cuál es la función de las glándulas sudoríparas
La principal función de estas glándulas exocrinas es la regulación térmica que inician al secretar el sudor, esto protege no solo la piel, sino también el organismo del sujeto de las temperaturas del exterior, por esta función se considera que estas glándulas son la principal capa de fuerza inmunológica que conforma el cuerpo, aunado a ello las glándulas sudoríparas en parte controlan y manipulan lo que es el metabolismo y gracias a las glándulas sudoríparas apocrinas, las cuales se encargan de desechar todos aquellos productos y fluidos que no son necesarios para el organismo y que a la larga podrían afectarlo; este proceso ocasiona que los pliegues del cuerpo cada cierto tiempo expidan malos olores, que por lo general se presentan luego de la pubertad.
Tipos
Glándulas sudoríparas ecrinas
Estas se encuentran formadas por un glomérulo secretor, estos generalmente depuran y purifican el plasma sanguíneo, este tipo de glándulas también cuenta con un conducto excretor, se dice que hay una cantidad de 600 glándulas sudoríparas por cada centímetro cuadrado de piel, estas tienen puntos localizados de concentración, como lo son las palmas de las manos, las plantas de los pies y la parte frontal de la cara.
Las glándulas sudoríparas ecrinas segregan un litro de sudor diariamente en condiciones normales, si este proceso pasa a ser anormal podrían hasta segregar 10 litros en situaciones graves, las glándulas sudoríparas generalmente tienen efectos sobre el metabolismo hidroclorato, la termorregulación a causa de la evaporación del sudor y la humedad que exista en la superficie. A estas glándulas sudoríparas ecrinas y sus secreciones de sudor las monitorea o controla el sistema vegetativo simpático, por lo tanto, si se estimula el sistema simpático ocasionará que la secreción de sudor sea un tanto excesiva.
Glándulas sudoríparas apocrinas
Estas se encuentran y se vacían en el folículo pilosebáceo, lo que ocasiona que a la hora de salir al exterior para tener contacto directo con la piel se segregue junto al sebo y se excreten ambos a la vez, tienen dos partes que lo conforman, un lóbulo secretor y un conducto excretor. Según los expertos estas glándulas son a menudo irrelevantes y se encuentra en involución, lo que se refiere a que no son del todo necesarias, se encuentran en contados lugares, tales como lo son la axila, el periné, el pubis, el conducto auditivo externo y en el parpado.
Estas se encargan de excretar lo que son las feromonas, algo curioso es que las glándulas exocrinas que se conocen como mamarias se consideran unas glándulas sudoríparas apócrinas modificadas; no obstante, estas son las causantes de los malos olores que se presentan en las axilas y en las partes en las que se encuentran, ya que las glándulas sudoríparas apocrinas son las que se encargan de eliminar y excretar todos los desechos del organismo, ocasionando el mal olor que antes de la pubertad posee una fragancia más sutil.
Ubicación
- Glándulas sudoríparas ecrinas: estas se encuentran en toda la extensión de la piel, sin embargo, poseen puntos específicos de localización, en donde se agrupan estas glándulas, por lo cual ocasiona que estas partes se humedezcan más, estas localidades son las siguientes: Las palmas de las manos, las plantas de los pies y la parte frontal de la cara.
- Glándulas sudoríparas apócrinas: estas se encuentran y se vacían en el folículo pilosebáceo, se ubican comúnmente en las axilas, el periné, el pubis, el conducto auditivo externo y en los parpados.
Qué producen
Las glándulas sudoríparas ecrinas producen y secretan sudor, para regular la temperatura del cuerpo y el metabolismo, al contrario de las glándulas sudoríparas apócrinas que producen una mezcla de sudor con sebo, para excretar todos aquellos desechos que no son necesarios para el cuerpo.
Inflamación
La inflamación de estas glándulas se denomina hidradenitis y esta inflamación se divide en dos lo que es la hidradenitis ecrina neutrofilica y la hidradenitis palmo-plantar, la piel se ve gravemente afectada en estos casos y se considera por una parte de la familia de los trastornos del acné, los primeros síntomas o características que se presentan son diminutas protuberancias en la piel, por lo cual se le asemeja con el acné, ya que parecen pequeños granos o quistes, si esta enfermedad no se trata a tiempo irán apareciendo paulatinamente abscesos, que con el tiempo se harán mayores y dolorosos, si estas lesiones se expanden demasiado suelen excretar pus mezclado con sangre.
Esta enfermedad tiene prevalencia en mujeres, por lo cual los hombres no se ven gravemente afectados y aparece entre los 20 y 30 años de edad, algunos factores que pueden acelerar este proceso u ocasionarlo son la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico, la artritis o el acné.
Otras patologías
- Disfunciones en las glándulas sudoríparas: En las cuales se ven afectadas estos conjuntos de células, imposibilitando su funcionamiento y por lo tanto limitando su secreción y excreción de producto.
- Anhidrosis: Esta se distingue por ser la ausencia total de sudoración, normalmente se presenta con agudeza en edades tempranas, se relaciona con regularidad con la protuberancia, el bulbo raquídeo y con neuropatías periféricas. Existen tres tipos de daños que se pueden presentar con esta patología, los cuales son los siguientes, fallo sudomotor puro idiopático, fallo glandular sudoríparo y neuropatía sudomotora.
- Hipohidrosis localizada: Esta se determina que es la escasa sudoración en diversas localidades anatómicas, las cuales se pueden presentar por motivos dermatológicos o neurológicos, puede que la persona por un exceso de estrés su cuerpo reaccione de esta manera patológica; dentro de esta enfermedad se han encontrado los hallazgos de dos afecciones especificas denominadas el síndrome de Ross y el síndrome de Arlequín.
- Hiperhidrosis: Es considerado como el exceso de sudoración, el cual puede ser localizada o general en la anatomía, generalmente se presenta en las palmas de las manos, las axilas y las plantas de los pies.
- Miliaria: Esta sucede cuando algún conducto sudoríparo ecrino es obstruido u obstaculizado, usualmente por queratina ocasionando que este en algún momento estalle por la presión vaciando y expulsando todo el contenido en la epidermis o la dermis; esta enfermedad trae como consecuencias fiebres elevadas y calor en exceso, los infantes lactantes son susceptibles a esta patología, por lo cual se les recomienda a los padres no cubrirlos con demasiada ropa en el día.
- Bromhidrosis: Este se caracteriza por generar un mal olor excesivo en el sujeto que la padece, el cual es provocado por la alteración de las glándulas sudoríparas.
- Hidroadenitis supurativa: Esta es una patología de las glándulas sudoríparas apócrinas supurativa, inflamatoria y crónicas, afecta a las axilas, el periné, el cuero cabelludo, los pliegues de la orejas y los senos en las mujeres, se distinguen por ser nódulos dolorosos o abscesos profundos y cuando avanza al nivel de volverse crónica puede formar ulceras y bandas fibróticas en la dermis.
- Enfermedad de Fox: Se presenta como un purito axilar o perianal que prevalece en las mujeres y se desarrolla mediante episodios de estrés o preocupación o cualquier tipo de estímulo que induzca la alteración de las glándulas sudoríparas apócrinas.
Importancia de las glándulas sudoríparas
Las glándulas sudoríparas, como todas las exocrinas son sumamente importantes, ya que desechan todos los productos innecesarios para el organismo, aunado a que sin la sudoración no solo se descontrolaría el metabolismo, sino que el cuerpo no tuviera la capacidad de adaptarse o complementarse a los cambios ambientales y térmicos que constantemente se dan; estos pequeños detalles hacen que a estas glándulas relevantes para la anatomía.
Se puede evidenciar su importancia en las patologías que se presentan, ya que solo con una mínima obstrucción puede ocasionarse un caos, sumado a que las afecciones que conciernen a estas glándulas causan dermatitis y enfermedades tediosas de tratar.





