Biografía de San Francisco de Sales
San Francisco de Sales nació en Francia, en un pueblo llamado Thorens en el año 1567, lugar en donde también fue bautizado con el nombre de Francisco Buenaventura. Hijo descendiente de una familia de nobles oriundos de Saboya, fue el mayor de seis hijos. Su padre François, señor de Sales, y su madre Francisca de Boisy, una mujer piadosa y muy trabajadora. Fue gracias a la formación que su madre le dio y a la educación que le inculcó su padre, que San Francisco de sales obtuvo todas las bases necesarias para ganar la gracia de Dios.
Desde muy pequeño, sintió amor por el evangelio, por ayudar a las personas necesitadas, a los pobres y por la oración. Recibió educación por parte de un sacerdote profesor llamado Déage que su padre contrató para que lo educara y que él quien le ayudó pero al mismo tiempo le exigió. Cuando cumplió los ocho años, ingresó al Colegio de Annecy y al cumplir diez años logró hacer su Primera Comunión y confirma.
Asistió también al Colegio de Clermont, el cual era guiado por jesuitas que enseñaban la piedad y el amor. Cursó estudios en la universidad de París, uno de los principales centros de enseñanza de la época. En 1591, logró graduarse como doctor en leyes y pocos años después, fue nombrado como sacerdote. Fue nombrado como obispo de Ginebra en el año 1602 y en 1610 trabajó con la orden de la Visitación de Nuestra Señora.
Murió en la ciudad de Lyon, un 28 de diciembre del año 1622. Según la autopsia realizada, tenía problemas en el hígado.
Milagros
Fueron muchos los milagros hechos por la intercesión de San Francisco de Sales, uno de ellos fue la sanación de un leproso, según cuenta la historia, lavó su piel y oró para que un demonio que le atormentaba lo dejara libre, entonces, el leproso sanó su piel al igual que su alma arrepintiéndose de todos sus pecados y reconciliándose con Dios.
Cierto día, tres ladrones entraron al monasterio de San Francisco para poder robar comida, él empezó a orar por ellos y mandó a uno de los monjes a disculparse con ellos, pues al ser descubiertos los habían tratado mal. Al ver los ladrones la forma de actuar de San Francisco, se conmovieron y se unieron a su orden.
Cerca de su pueblo, aparecía un lobo que atacaba a los animales y mantenía al pueblo aterrorizado. San Francisco decidió enfrentar al animal. Éste estaba a punto de atacarlo pero San Francisco empezó a orar y a hacer la señal de la santa cruz, se le acercó al animal y en nombre de Jesucristo le ordenó que no hiciera más daño. Increíblemente, hizo un pacto con él ofreciendo que el pueblo le daría alimento con tal de que no lastimara a nadie, el animal entonces le dio su mano como un símbolo para sellar el pacto que habían hecho.
Pensamiento
Basaba su pensamiento en la humildad como un medio de perfección para poder acercarse y ganar la gracia de Dios. La mansedumbre y el ayudar al prójimo siempre fueron partes importantes de su pensamiento. La teología, la moral y la verdad siempre predominaron en sus ideas. Su forma de pensar también se fundamentó en defender la verdad, en corregir los errores y en la honestidad.
Aportes
Su aporte principal se basa en sus enseñanzas y sus obras pues por medio de ellas, logró hacer que miles de personas que habían abandonado la religión católica volvieran a la fe, principalmente luego de que incursionó en el calvinismo. Sus obras, dejaron una gran instrucción que se sigue en la actualidad y sus consejos espirituales han logrado salvar a cientos de personas del pecado.
Canonización de San Francisco de Sales
San Francisco de Sales fue canonizado en el año 1665 y a partir de ese momento, más milagros realizados por él empezaron a hacerse públicos. Fue declarado como santo a los 40 años de haber fallecido y en el año 1877, el papa Pío IX lo nombró como doctor de la Iglesia.
De qué es patrono
En el año 1922, fue también nombrado como patrón de los periodistas y de los escritores de la relación católica.
Obras
Entre las principales obras de San Francisco de Sales cabe mencionar las siguientes:
- Introducción a la vida devota: en esta obra, San Francisco presenta todos los deberes que debe de tener un buen cristiano siguiendo siempre los mandamientos de la iglesia. Enseña que el hombre, sin buena voluntad, no tendrá la posibilidad de poder ser digno de la gracia de Dios y busca entender al mundo y a todas las tentaciones que en él existen. También promueve la oración, la práctica de la virtud y de los sacramentos.
- Tratado del amor de Dios: aquí, se encarga de desarrollar de forma amplia todos los aspectos importantes del cristianismo. Hace una descripción de lo que significa el verdadero amor de Dios, su gracia y de cómo es que nacen las almas. Este libro lo finaliza exhortando a las personas para que practiquen la caridad, la humildad y muchas otras virtudes del cristianismo sin las cuales no existiría el amor de Dios.
- Otras de sus obras fueron Controversias, los Sermones, los Opúsculos, Las Cartas Espirituales.
Frases
Algunas de las frases más reconocidas de San Francisco de Sales fueron las siguientes:
- No puede ser sino vanidad, lo que no sirve para la eternidad.
- En nosotros mismos todo lo disculpamos; en el prójimo, nada; queremos vender caro y también comprar barato.
- Ten paciencia con todo, pero sobre todo contigo mismo.
- La ciencia sirve para volvernos orgullosos y lo que termina en pedantería no vale nada más que para deshonrarnos.
- Un santo triste es un triste santo.
- Regañar a los demás es muy sencillo, pero es sumamente difícil mirarse bien a sí mismo.
- Antes de juzgar al prójimo, debemos ponerlo a él en nuestro lugar y a nosotros en su lugar, y es probable que entonces el juicio sea recto y caritativo.
- Nadie puede llegar a la inmortalidad sino es por el camino de la aflicción.
¿Qué día se conmemora a San Francisco de Sales?
Su día es celebrado todos los años, los 24 de enero.
Oración
La oración que realiza el pueblo católico para San Francisco de Sales es la siguiente:
Glorioso San Francisco de Sales,
tu nombre porta la dulzura del corazón más afligido;
tus obras destilan la selecta miel de la piedad;
tu vida fue un continuo holocausto de amor perfecto
lleno del verdadero gusto por las cosas espirituales,
y del generoso abandono en la amorosa divina voluntad.
Enséñame la humildad interior,
la dulzura exterior,
y la imitación de todas las virtudes que has sabido copiar
de los Corazones de Jesús y de María.





