Disforia de género

La disforia de género es un estado que implica un conflicto que se origina entre el género físico o asignado que tiene una persona y el género con el que él, ella o ellos se identifican. Las personas con disforia de género pueden sentirse muy incómodas con el género que se les asignó o nacieron. Las personas que la padecen en algunas ocasiones lo describen como un conjunto de incomodidades con su propio cuerpo principalmente durante la etapa de la pubertad o se sienten incómodas con los roles esperados de su género asignado. Las personas con disforia de género a menudo pueden experimentar dificultades significativas y problemas de funcionamiento asociados con este conflicto entre la forma en que se sienten y la forma en cómo piensan sobre sí mismos y su género físico o asignado.

Causas de la disforia de género

La disforia de género es una condición que generalmente aparece en edades tempranas del desarrollo de la persona. Generalmente, los niños empiezan a identificar su sexo biológico alrededor de los tres o cuatro años. Por lo general se manifiesta con la negativa de los niños a utilizar la ropa de acuerdo con su sexo, o a participar en actividades o juegos que han sido “designados” a su género. Las causas pueden ser clasificadas en:

  • Causas psiquiátricas y biológicas: este tipo de causa indica que la condición no está enlazada específicamente con situaciones psiquiátricas o dolencias mentales. Los estudios realizados indican que la disforia de género puede tener causas biológicas asociadas desde antes del nacimiento.
  • Causas genéticas del sexo biológico: las investigaciones explican que cada individuo tiene dos cromosomas de sexo, uno del padre y otro de la madre. Un hombre debería tener un cromosoma X y uno Y, mientras que la mujer debería tener dos cromosomas X. Estudios muestran que, durante las etapas tempranas del embarazo, los bebés son todos femeninos pues únicamente el cromosoma X es activo. Luego de la semana número 8 en el embarazo, el cromosoma del padre empieza su actividad.
  • Cambios hormonales: las hormonas son las encargadas de accionar el sexo y éstas pueden no funcionar adecuadamente. De esta forma, el sexo anatómico puede ser masculino, pero la identidad de género que proviene del cerebro es femenina.
  • Exposición a la progesterona: se ha demostrado que los fetos que están expuestos a la progesterona en la matriz pueden presentar un alto riesgo de disforia de género.
  • Condiciones extrañas: este tipo de condiciones incluyen la hiperplasia congénita y el hermafroditismo que pueden dar origen a la disforia. En la hiperplasia congénita se da una elevada producción de hormonas masculinas lo que produce que en bebés de sexo femenino se vean afectados por una alta producción de hormonas masculinas y en el nacimiento, la niña pueda ser confundida con un varón. En el hermafroditismo, los bebés pueden nacer con órganos sexuales de ambos sexos, siendo este el caso, los niños crecen y luego eligen su sexo antes de realizar una cirugía de reparación de sexo.

Síntomas de la disforia de género

Los síntomas se basan en la insistencia de la persona o niño de pertenecer a otro sexo, busca la manera de encajar en actividades y situaciones del sexo contrario. Sus fantasías de pertenecer al sexo opuestos son constantes y les gusta disfrazarse con ropas que no están acordes con su sexo. No les gustan sus órganos sexuales, se sienten incómodos realizando actividades normales funcionales, reaccionan de la misma forma en que lo harían si no tuvieran el sexo con el que nacieron. Muestran constante preocupación en buscar la forma de eliminar sus características sexuales primarias y secundarias.

Diagnóstico

El Manual de Diagnóstico Estadístico de los Trastornos Mentales proporciona un diagnóstico general de disforia de género con criterios específicos separados para niños y para adolescentes y adultos.

En adultos y adolescentes el diagnóstico generalmente se realiza siguiendo los siguientes aspectos:

  • Se da una marcada incongruencia entre el género experimentado y las características sexuales primarias o secundarias.
  • Deseo de deshacerse de las características sexuales primarias o secundarias.
  • Deseo por las características sexuales primarias y o secundarias del otro género.
  • Las personas sienten el deseo de ser tratados como personas del género contrario.
  • Fuerte convicción de tener sentimientos y reacciones típicos del otro género

En los niños, el diagnóstico de disforia de género implica al menos seis de los siguientes deseos y la presencia de angustia o deterioro significativo asociado en la función, que dura al menos seis meses.

  • Deseo o insistencia de ser y sentirse del otro género.
  • Preferencia por utilizar ropa típica del sexo opuesto.
  • Preferencia por los roles intergrupales en juegos de fantasía o de fantasía.
  • Necesidad de usar juguetes, juegos o actividades estereotípicamente utilizados o participados por el otro género.
  • Preferencia por los compañeros de juego del género contrario.
  • Un fuerte rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicos del género que les ha sido asignado.
  • Aversión a la anatomía sexual de la persona.
  • Un fuerte deseo por las características sexuales físicas que coincidan con el género experimentado.

Tratamiento de la disforia de género

El objetivo del tratamiento no es cambiar a la persona ni es tratar de convencerla de aceptar su cuerpo, al contrario, el tratamiento se enfoca en poder darle el poder para que logre hacerle frente a las situaciones y a los sentimientos negativos que se les presente. La terapia psicológica es el tratamiento ideal para la disforia. Algunas personas con el tiempo llegan a tomar medicamentos para lograr cambiar su apariencia física. El tratamiento les ayuda a lograr aceptar y realizar transformaciones tanto personales, sociales y legales en un tiempo adecuado.