Definición
El citomegalovirus es un virus de la familia Herpesviridae. Según la edad de contagio y el estado inmunológico, diversos síntomas son posibles, tales como: infección asintomática, infección congénita, mononucleosis, hepatitis, entre otros. Existen varias cepas de citomegalovirus y esto hace que las reinfecciones sean posibles.
En Estados Unidos, entre 50% y 80% de los adultos han tenido una infección por CMV a la edad de los 40. Una vez que este virus entra en el organismo de una persona, permanece allí de por vida.
Características del citomegalovirus
- Miembro de la familia Herpesviridae y de la sub-familia Betaherpesvirinae.
- Su nombre hace referencia a la hipertrofia celular asociada a la infección.
- Las partículas completas del virus miden de 120 a 220 nm de diámetro.
- Las partículas del virus están constituidas por un genoma formado de ADN linear.
- Su replicación viral es lenta y depende de la expresión de genes inmediatos, precoces y tardíos. La replicación se realiza en el núcleo de la célula.
- La infección por citomegalovirus es una infección viral que puede afectar una sola parte del organismo como los ojos, o propagarse por todo el organismo.
- Tiene la propiedad de permanecer dormido en el organismo por un largo período de tiempo.
- Es más frecuente en zonas de bajas condiciones económicas.
Tipos
Los tres tipos de infecciones por citomegalovirus son adquiridas, recurrentes y congénitas.
- Adquirido: cuando el paciente es infectado por primera vez por el virus CMV.
- Recurrente: cuando el paciente ya está infectado. El virus está dormido y luego se activa si el sistema inmunológico es débil. Los síntomas de citomegalovirus recurrente dependen de los órganos que sean afectados. Las áreas que suelen ser afectadas son los ojos, el sistema digestivo o los pulmones. Los síntomas pueden incluir fiebre, diarrea, ulceraciones gastrointestinales, sangrado intestinal, dificultad para respirar, neumonía, ulceras bucales de gran tamaño, problemas visuales, hepatitis, inflamación del hígado, encefalitis o inflamación cerebral.
- Congénito: cuando la infección ocurre durante el embarazo y afecta el feto, se habla de CMV congénito. Según estadísticas, la infección por CMV congénito tiene lugar de 0,2% a 2,5% de los nacimientos. Además, 90% de los niños afectados presentan síntomas al nacer. Pacientes con citomegalovirus congénito tienen un alto riesgo de sufrir convulsiones, algunos de estos son epilépticos.
Causas
El citomegalovirus es originado por el contacto directo con fluidos corporales de una persona infectada, es decir, saliva, sangre, semen, lágrimas, fluidos vaginales, leche materna. De este modo, no se trata de un virus contagiado por contacto casual.
Los factores que aumentan el riesgo de contraer el CMV incluyen el hecho de trabajar con niños pequeños, recibir transfusiones de sangre de personas infectadas, tener múltiples parejas sexuales o haber tenido un trasplante de órgano infectado.
Consecuencias del citomegalovirus
Por lo general, el CMV no es un problema de salud grave excepto cuando afecta a un feto o a una persona con un sistema inmunológico débil como por ejemplo una persona a la que se la ha realizado un trasplante de órgano o una persona con el virus VIH.
En las personas con VIH, una infección por citomegalovirus puede dañar los órganos, afectar los ojos e incluso causar ceguera. Sin embargo, los avances en la medicina antiviral ha reducido este riesgo en los últimos años.
Por otra parte, los niños que han sido infectados durante el embarazo pueden tener síntomas o presentar complicaciones de salud a largo plazo que incluyen problemas de aprendizaje. Los síntomas pueden ser severos y pueden implicar perdida de la visión y de la audición, tamaño pequeño de la cabeza, debilidad muscular, problemas de coordinación y convulsiones.
Síntomas
En el 90% de los casos, la infección pasa desapercibida. La infección suele ser así, silenciosa o puede parecer una mononucleosis con signos poco específicos como cansancio, fiebre, sudoración nocturna, dolor articulares y musculares, poco apetito o síndrome gripal.
Estos síntomas suelen desaparecer luego de dos semanas.
Diagnóstico
Por lo general, se requieren exámenes de sangre y de orina para detectar una infección de citomegalovirus. Una biopsia a través de la cual se examina un fragmento del tejido podría ser necesaria para la confirmación de la enfermedad excepto en los casos en los que la infección alcanza los ojos o el sistema nervioso central.
Si el medico sospecha la presencia de una retinitis causada por el virus, un examen de la vista con un oftalmólogo será necesario.
En el caso de una infección durante un embarazo, el medico podría recomendar un examen de amniocentesis con el fin de determinar si el feto ha sido afectado por el virus. Este examen consiste en introducir una larga aguja para tomar una pequeña cantidad de líquido amniótico cerca del feto. El citamegalovirus puede afectar la salud del feto en desarrollo. Si la amniocentesis deja en evidencia una infección de este virus, el médico verificará la presencia de anomalías congénitas o problemas de salud luego de su nacimiento con el fin de proponer un tratamiento.
Tratamiento del citomegalovirus
Por lo general, el tratamiento no es necesario para los niños y adultos sanos. Los adultos que desarrollan la enfermedad suelen recuperarse sin ningún tipo de medicación.
Sin embargo, los recién nacidos y los pacientes con un sistema inmunológico débil necesitan tratamiento cuando presentan signos de padecer el citomegalovirus. El tipo de tratamiento dependerá de los síntomas y de la gravedad. El tratamiento más común consiste en remedios antivirales. Estos pueden debilitar la reproducción del virus aunque no puedan eliminarlo.
En la actualidad, se realizan investigaciones para elaborar nuevos medicamentos y crear vacunas que permitan tratar y prevenir el CMV.
Transmisión
El CMV es excretado en la orina y en la saliva durante meses incluso años después de haber sido infectado. Luego, este persiste en estado de latencia y puede ser excretado nuevamente en caso de inmunodepresión.
La transmisión se da por contacto directo cutáneo o mocoso (orina, saliva, leche materna, secreciones vaginales, esperma), durante el embarazo, de la madre al feto, en transfusiones de sangre o trasplantes de órganos.
Prevención
Las medidas preventivas en torno al virus de citomegalovirus están relacionadas sobre todo con una buena higiene. A continuación, se presentan algunas recomendaciones para prevenir este virus:
- Respete las reglas de higiene simple.
- Evite besar a niños menores de 6 años en la boca o en la mejilla. Si desea dar muestras de afecto, deles un beso en la frente o en la cabeza o puede abrazarlos.
- Evite compartir alimentos, cubiertos para comer o cepillos dentales con niños pequeños.
- Lave las manos luego del contacto cercano con niños (orina y saliva).
- Procure lavar los juguetes de los niños con agua y jabón.
IgM positivo o negativo
Un resultado de citomegalovirus IgM negativo sugiere que el paciente no está experimentando una infección reciente, sino que se trata de una infección antigua. Sin embargo, cabe señalar que este resultado negativo no descarta una infección primaria.
Por otra parte, un resultado de citomegalovirus IgM positivo indica una infección reciente que puede ser primaria, recurrente o reactivada.
Cabe señalar que los resultados de una prueba de citomegalovirus Igm no deben ser utilizados solos para diagnosticar una infección por el virus. Al contrario, los resultados deben ser considerados en conjunción con la presentación clínica, el historial del paciente y otros análisis de laboratorios.
Enfermedades relacionadas con el citomegalovirus
El CMV puede alcanzar diferentes órganos y partes del cuerpo y ocasionar diversas enfermedades como las que se presentan a continuación:
- Retinitis por CMV: esta ocurre cuando se inflama la parte sensible a la luz de los ojos, es decir, la retina. El CMV infecta las células ocasionando de esta manera la inflamación y la muerte de esas células. Por lo general, al principio, las personas que sufren de una retinitis por CMV no presentan ningún síntoma o solo experimentan síntomas leves que afectan su visión. Otros presentan síntomas más graves. Al no ser tratada, puede desembocar en la pérdida de la visión.
- Colitis por CMV: esta es diagnosticada cuando una infección por CMV afecta el colon, la parte más larga del intestino grueso. Los síntomas incluyen fiebre, diarrea, pérdida de peso, dolores abdominales y sensación general de malestar.
- Enfermedades del sistema nervioso central: esta ocurre cuando una infección por CMV afecta el cerebro y la médula espinal. Los síntomas incluyen confusión, cansancio, fiebre, crisis convulsivas, debilidad y pesadez en las piernas y pérdida de la continencia urinaria y fecal.
- Esofagitis: se refiere a una infección por CMV que afecta el esófago, es decir, el tubo que comunica la boca con el estómago. Los síntomas de esta complicación incluyen fiebre, nauseas, deglución dolorosa e inflamación de los ganglios linfáticos.
- Neumonía: cuando el CMV afecta los pulmones.





